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Sunday, July 31, 2011

No alcé la voz


Primiero vinieron por los comunistas,
pero como yo no era comunista,
no alcé la voz.
Luego vinieron por los
socialistas y los sindicalistas
pero como yo no era ninguna
de las dos cosas,
tampoco alcé la voz.
Después vinieron por los judíos,
pero como yo no era judío,
tampoco alcé la voz.
Y cuando vinieron por mi,
ya no quedaba nadie que alzara la voz por mi
para defenderme.
Martin Niëmoller
Cuando los nazis vinieron por los comunistas

Sunday, July 24, 2011

Salgan con una mujer que no lee


Salir con una mujer que no lee la pueden encontrar en un bar cualquiera. La pueden encontrar entre la humareda de cigarros, sudores de borrachos, y luces multicolores de un exclusivo antro. Donde sea que la encuentren, ella estará sonriendo. Asegúrte en insistir en seguir hablando, aún cuando la gente que esté con ella aparte la mirada. Atráela con trivialidades poco sentimentales. Escoge frases hechas mientras te ríes por dentro. Por las noches quédate con ella más tiempo del debido cuando sea necesario. Ignora tu palpable y evidente cansancio. Bésala en la lluvia bajo el débil brillo de una lámpara callejera, házlo así por que lo viste en una película. Observa la falta de significado que tiene. Llévala a tu departamento. Descarta la idea de hacerle el amor. Cógetela.

Permítele que la ansiedad por tener un contrato que ni siquiera está escrito, te envuelva suave e incómodamente en una relación. Encuentra intereses en común en el mismo terreno como que les guste el sushi o la música regional. Construye un impenetrable lugar en ese terreno. Hazlo sagrado. Retírate cada vez que los vientos se pongan fuertes o las tardes se hagan demasiado largas. Habla de cosas sin importancia. Piensa poco. Permite que los meses pasen desapercibidos. Pídele que se mude contigo. Déjala que ella se encargue de la decoración. Discutan por cosas ilógicas como por ejemplo, que la puta cortina del baño necesita cerrarse para que no se junte el moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Empieza a darte cuenta.

Imagínate que probablemente te vas a casar con ella porque ya perdiste mucho el tiempo de todas maneras. Llévala a cenar al piso cuarenta y cinco de ese restaurante que está fuera de tus posibilidades. Asegúrate de tener una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que traiga una copa de champagne con el modesto anillo dentro de el. Cuando ella se de cuenta, pídele que se case contigo con todo el entusiasmo y la sinceridad que puedas mostrar. No te preocupes si sientes como que tu corazón se estrellara en un vidrio. Para el caso, tampoco te preocupes si de hecho no lo sientes. Si hay aplausos permite que se estanquen. Si ella llora, sonríe como si nunca hubieras estado más feliz. Si ella no lo hace, sonríe de todas maneras.

Deja que los años pasen desapercibidos. Consigue una carrera no un trabajo. Compra una casa. Ten dos hijos asombrosos. Trata de educarlos bien. Falla frecuentemente. Cae en una aburrida indiferencia. Cae en una indiferente tristeza. Ten una crisis de la mediana edad. Lleguen a viejos. Contempla tu falta de logros. Siéntete por momentos satisfecho pero la mayor parte del tiempo siéntete vacío y etéreo. Siente, cuando salgas a caminar que quisieras no regresar o como si el viento pudiera llevarte. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de darte cuenta que la mujer que no lee nunca hizo temblar tu corazón con una verdadera pasión, que nadie va a escribir la historia de sus vidas, y que ella va a morir también con solo un leve y atenuado arrepentimiento que nada surgió de su capacidad de amar.

Haz eso ¡maldita sea! porque nada jode más que una mujer que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una vida en el infierno. Hazlo, porque una mujer que lee, posé un vocabulario que puede describir el amorfo desencanto que provoca llevar una vida insatisfecha - un vocabulario que analiza sintácticamente la belleza innata haciendo del mundo un lugar de necesaria accesibilidad en lugar de un ajena maravilla. Una mujer que lee tienen un vocabulario que sabe distinguir entre la engañosa y desalmada retórica de alguien que no puede amarla, y la desesperación inarticulada de alguien que la ama demasiado. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi raciocionio insustancial un truco barato.

Hazlo, porque una mujer que lee entiende la sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura vienen en un esporádico pero reconocible intervalo. Una mujer que lee, sabe que la vida no es una gráfica; sabe que hay puntos bajos los cuales llegan con el flujo de la decepción. Una mujer que ha leído entiende el sentido de las pausas irregulares en el titubeo de una respiración de una mentira constante. Una mujer que ha leído, percibe la diferencia entre un esporádico momento de rabia y un constante y arraigado hábito de alguien que, su amargo cinismo lo ciega, lo ciega al punto de no tener razones lógicas, o propósitos y que insiste a pesar de que ella ha hecho sus maletas dándole una despedida renuente y donde ella ha decidido que yo soy puntos suspensivos y no un periodo. Sintaxis que da el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Salgan con una mujer que no lee, porque la mujer que lee sabe la importancia de la trama. Ella podrá seguir la delimitación de un prólogo y la filosa cresta de el clímax. Ella los siente en su piel. La mujer que lee será paciente con los intervalos y agilizará un desenlace. Pero por sobre todas las cosas, una mujer que lee, sabe mejor que nadie el significado de un inminente final. Y está de acuerdo con eso. Ella le ha dicho adiós a un sin fin de heroes con solo una pizca de tristeza.

Sal con una mujer que no lee, porque una mujer que ha leído va a ser la narradora de sus vidas. Tú con la Joyce, tú con Nabokov, tú con la Woolf. Tú en la biblioteca, en el andén del metro, tú en la esquina del café, tú en la ventana de tu habitación. Tú que has hecho mi vida tan malditamente difícil. La mujer que ha leído le ha dado un giro a su vida atascandola de significados. Ella insiste en que tiene una gran narrativa, que su reparto de soporte es colorido, y su tipo de letra es valiente. Tú, la mujer que lees me hace querer ser todo eso que no soy. Pero soy débil y te voy a fallar , porque tu has soñado adecuadamente, con alguien mejor de lo que yo soy. Tu no vas a aceptar una vida como la que describí al principio de este escrito. Tu no vas a aceptar nada menos que pasión, y perfección y una vida digna de ser contada. Así que aquí termino contigo, mujer que lee. Toma el próximo tren al sur y llevate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


Post original de Charles Warnke

You Should Date An Illiterate Girl

Thursday, November 19, 2009

Intérprete de silencios


Me gustas cuando callas

Tengo la horrible costumbre de ponerle apodos a la gente, es algo así como mi personal tag, rara vez llamó así a las personas en su cara, a veces olvido los nombres, pero los apodos jamás. Cada quien se gana el suyo así que no me siento tan mal. Probablemente yo tenga los míos, me parece justo.

Hoy escuché esa versión y recordé que hace como año y medio lo conocí en el cumpleaños de una amiga. Era amigo de su novio y después de eso me invitó a salir. Le gustaban los buenos vinos, la buena mesa y el vocabulario florido, se quejaba de su vida "burguesa" a mí eso me daba risa, eso de brindar con un vino caro por la hambruna mundial. (No que esté excenta, pero tampoco me quejo) Luego le dió por leerme poemas... no me malentiendan, no soy una perra sin corazón, simplemente es raro... al menos para alguien que recién conoces. El caso es que se dió la tarea de instruirme en Bennedetti, Sabines, Béquer, Machado y demás románticos. Sin saber que yo ya estaba instruída, sin saber que yo había dejado de ser cursi a los 15; Insisto no me malentiendan, Dios sabe que hace tiempo que padezco de Yuria como diría Sabines, pero me es difícil ablandarme con el primero que me recita el poema XX de Neruda, que es bueno pero es simplemente el más obvio, ni el primero que me dedicara "Me gustas cuando callas". De ahí que se ganara su mote de "Neruda". El caso es que mientras me decía que era como la noche callada y constelada yo escuchaba incrédula y pensaba que en realidad no hay muchos buenos intérpretes de silencios. Escasean ya que es literalmente lengua muerta. Hay silencios ensordecedores y hay silencios que son vacío y no me malentiendan, hay vacíos que quieren ser llenados. Hay abismos que te regresan la mirada diría Nietzche (aunque en otro contexto). pero hay quien se niega a ver el abismo, lo mira imaginándose que es otra cosa como un niño que tiene que pasarse un trago amargo y entonces el vacío se sale de su contenedor y lo rodea todo.

Por un segundo él comprendió. Vió mi cara de quien escucha pero no entiende y se excusó, me dijo que la poesía es de quien la hace suya (en tono defensivo). Lo cual es cierto no me malentiendan... Ante la defensiva, le dijé que estaba equivocado, me refería a que para hacerla tuya se necesita más que recitarla y se necesitan más que palabras. No creo que lo haya entendido. Creo que nunca le escuché nada que fuera parecido a su voz. Además creo que soy más del tipo de acciones, no de palabras, palabas he escuchado muchas y si fuera de poemas creo que funcionaría más algo de Girondo aunque me dijeran que tengo aliento de inseticida y extremidades de palmípedo pero soy su lu.

Wednesday, October 28, 2009

la ciudad del sol está vacía...
y no me lo perdono
por que soy yo quien debe llenarla de presencias
yo quien debo desmantelar soledad tras soledad
convertir lo remoto en perentorio
lo poco en mucho
lo desgarrado en continuo
está vacía por que yo estoy vacío
pálido cenizo resurrecto para qué
por que yo estoy vacío
por que desvanezco las turbias presencias
con la sola excusa de su turbiedad
y no me lo perdono


Mario Benedetti
El cumpleaños de Juan Angel

Saturday, September 26, 2009

Las frases que me han hecho feliz esta semana...


1) "No quieras convertirme en Justin Timberlake de la noche a la mañana"
-Tiquis
(La reacción de mi hermano menor cuando le sugerí unos tenis tipo converse con aplicaciones plateadas mientras lo acompañaba de compras.)

2)"Yo sé quién es Juan Escutia, es un superhéroe"
- Anónimo
(Alguien se confundió entre super eje del DF y niño héroe)

3)"Por qué no nos trae fotos de los jardínes colgantes de Babilonia"
- Un alumno
(Un chistoso en la clase de paisaje, qué no sabe que recursos escolares ya no me presta la máquina del tiempo?)

4)"Me gustan tus diseños por que son de un estilo así animalista"
- Una compañera de arquitectura!
(Eso no fue esta semana, pero gracias a un rencuentro que tuve, fue inevitable no recordarlo)

5)"Ay cositas... estás pensando en el premio!"
- Tiquis
(Después de que le dijera que el premio a una carrera 5ks a la que me inscribí era un viaje a NY)

Sunday, September 20, 2009

How to be an artist



Stay loose. Learn to watch snails.
Plant impossible gardens.
Invite someone dangerous to tea.
Make little signs that say yes! And post
them all over your house.
Make friends with freedom & uncertainty.
Look forward to dreams. Cry during movies.
Swing as high as you can on a swingset, by moonlight.
Cultivate moods. Refuse to be “responsible”. Do it for love.
Take lots of naps. Give money away. Do it now. The money will follow.
Believe in magic. Laugh a lot.
Celebrate every gorgeous moment. Take moon baths.
Have wild imaginings, transformative dreams, And perfect calm,
Draw on the walls. Read every day. Imagine yourself magic.
Giggle with children. Listen to old people.
Open up. Dive in. be free. Bless yourself. Drive away fear.
Play with everything. Entertain your inner child, you are innocent.
Build a fort with blankets. Get wet. Hug trees.
Write love letters.

Tuesday, April 21, 2009

Burn Burn Burn

Here's to the Crazy Ones.
The misfits, the rebels,
the troublemakers,
the round pegs in the square holes,
the ones who see things differently.
They're not fond of rules.
And they have no respect
for the status quo.
You can quote them,
disagree with them,
disbelieve them,
glorify or vilify them.
About the only thing that you can't do,
is ignore them.
Because they change things.
They push the human race forward.
While some may see them as the crazy ones,
I see genius.

Because the ones who are crazy enough to think that they can change the world, are the ones who do.


Only people for me are the mad ones, the ones mad to live, mad to talk, mad to be saved, desirous of everything at the same time, the ones who never yawn or say a commonplace thing but burn, burn, burn like fabulous roman candles exploding like spiders across the stars and in the middle you see the blue centerlight pop and everybody goes 'Awww'

- Jack Kerouac

Saturday, January 24, 2009

Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

-Julio Cortázar

Monday, October 20, 2008



Tiempo atrás, la juventud era un animal indómito.

Hoy se encuentra domesticado y en cautiverio.

Saturday, September 13, 2008

tal para cual

Supongo que hacemos una buena pareja.
Soy adicta a la moda, el es adicto a la política. Y la verdad, ¿cual es la diferencia? Ambas adicciones vienen de ideas recicladas y las hacen lucir más frescas e inspiradoras

-Carrie Bradshaw

Thursday, April 26, 2007

¿Quién es dueño de quién?


- Tú envejeces más pronto que yo por eso que traes en la mano.
Tú tienes el tiempo que viene encerrado en tu muñeca, yo en cambio, tengo todo el el tiempo que hay...

Lo dijo algún tarahumara cualquiera un día cualquiera


Siempre correr de un lado a otro, siempre de prisa, siempre tarde, siempre puntual.

"¿Tienes tiempo?"
"Voy a tomarme mi tiempo",
"Voy a hacerme un tiempo",
"Ya sabes de eso... nunca hay tiempo".

Nuestra vida es un correr de un lado al otro, un maratón a contra tiempo. Pero ¿El tiempo de quién?. El propio jamás, eso es seguro.

¿Cuándo dejamos que esto nos sucediera? es como si las máquinas se adueñaran del hombre. Es objetivamente ridículo, sin embargo es pan de todos los días, al menos en esta ciudad, en esta realidad.

En fin El señor Cortázar no pudo haberlo dicho mejor.

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire.
No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo.
Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Preamble to the instructions on winding a clock.
Think of this: when you are given a watch you are given a small flowery hell, a chain of roses, an airy prison cell. They don't just give you the watch, happy birthday and we hope it'll last since it's a good brand, Swiss with a ruby anchor; they don't just give you that tiny rockpecker that you will tie to your wrist and parade around with you. They give you -- they don't know this, it is terrible they don't know this -- they give you a fragile precarious new piece of yourself, something that is yours but isn't your body, that must be tied to your body with a strap like a tiny arm hanging from your wrist. They give you the obligation of winding it every day, the obligation of winding it so it remains a watch; they give you the need to attend to the exact hour in jewelry shop windows, in radio announcements, in telephone services. They give you the fear of losing it, that it might be stolen, that it might fall to the ground and break. They give you its brand, and the security that it's a better brand than others, they give you the tendency to compare your watch with other watches. They don't give you a watch, you are the given one, you are given for the watch's birthday.


Sabes cuántas veces me han regalado relojes.... mhhh a ver si me acuerdo al menos unos 15, en mi buró tengo 4 jajaja, será por algo?

...Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Instrucciones para dar cuerda a un reloj. Julio Cortázar.

"Things you own end up owning you"
- Fight Club

Monday, April 02, 2007

tiempo artificial


La primavera disque llegó, el buen clima aún no.
Pero el maldito horario de verano, a ese si que no se le hace tarde.


De la primavera "primavera", ni sus luces. No, aún no hay maripositas y bichitos de colores, no hay árboles floreciendo, no hay más gente enamorada ni de buen humor, sólo gente histérica en los bancos haciendo cola para gastarse sus ahorros en algún destino turístico, gente frenética en el volante que se le hace tarde para llegar tarde, gente insatisfecha en los restaurantes gritándole a algún mesero. Y aquí estoy yo en medio de esa gente, como un observador pasivo; Qué no entiende que es lo qué pasa.

¿Qué no se supone que estamos en cuaresma portándonos como buenos cristianos? ¡Qué no se supone que estamos felices por las "felices pascuas", por el spring break y por el hecho de qué ya es primavera?

Al menos yo me encuentro sin hambre cuando se supone que debo comer,
sin sueño, cuando se supone que debo dormir,
con mucho trabajo cuando se supone debo descansar.

Ahhh por que eso si, tengo un organismo muy ordenado. Y no por que el reloj sobornado por el oficial horario de verano le dice que son las 2:00 éstas cínicas tripas se dan por bienservidas, no, por supuesto que no, ellas junto con la ojera le responden que no les vean la cara de inocentes, por qué bien saben que aún no son las 2:00, que bien saben que en el fondo aún no es primavera, y se niegan a ceder.
Y creo que eso nos está pasando a todos. Una histeria colectiva, un golpe de estado biológico.

Que bastardo nos ha robado la primavera????? o al menos a quién se le atrasó la entrega?

El único remedio que le veo a todo esto, es recetarse un suplemento de primavera artificial.
Yo eso hice este fin de semana, me fui a pasar mi "primavera" al gélido clima de 2 grados, pero 24 al interior, a broncearme con autobronceador, armar pic nic indoor quesito y vinito + una dosis de sex & the city. Frappé de fresa y piña, un par de pepinos en los ojos... y que se me ha ido el mal humor, con la misma rapidez con que me llego esta absurda y artificial primavera...

P.D. El color zanahoria, y el sentimiento valemadrista, son algunos de los efectos secundarios, al primer síntoma... disfrútelo.

Wednesday, March 14, 2007

Designios divinos


-Au métro Sèvres-Babylone, j'ai vu un grafiti étrange : " Dieu a voulu des inégalités pas des injustices " disait l'inscription. Je me suis demandé qui était cette personne si bien informée des desseins de Dieu.


En la estación de Sèvres-Babylone vi un extraño graffiti: "Dios quiso desigualdades, no injusticias", decía la inscripción. Me pregunté quién sería esa persona tan bien informada de los designios de Dios.

Michell Houellebecq. Ampliación del campo de batalla.

Thursday, March 01, 2007

Live fast die pretty

Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy shit we don't need. We're the middle children of history, man. No purpose or place. We have no Great War. No Great Depression. Our Great War's a spiritual war... our Great Depression is our lives. We've all been raised on television to believe that one day we'd all be millionaires, and movie gods, and rock stars. But we won't. And we're slowly learning that fact. And we're very, very pissed off.

Fight Club

Sunday, September 24, 2006

La soledad de América Latina


[Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982 -Texto completo]
Gabriel García Márquez

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. El dorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda.

No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.

En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.