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Sunday, July 24, 2011

Salgan con una mujer que no lee


Salir con una mujer que no lee la pueden encontrar en un bar cualquiera. La pueden encontrar entre la humareda de cigarros, sudores de borrachos, y luces multicolores de un exclusivo antro. Donde sea que la encuentren, ella estará sonriendo. Asegúrte en insistir en seguir hablando, aún cuando la gente que esté con ella aparte la mirada. Atráela con trivialidades poco sentimentales. Escoge frases hechas mientras te ríes por dentro. Por las noches quédate con ella más tiempo del debido cuando sea necesario. Ignora tu palpable y evidente cansancio. Bésala en la lluvia bajo el débil brillo de una lámpara callejera, házlo así por que lo viste en una película. Observa la falta de significado que tiene. Llévala a tu departamento. Descarta la idea de hacerle el amor. Cógetela.

Permítele que la ansiedad por tener un contrato que ni siquiera está escrito, te envuelva suave e incómodamente en una relación. Encuentra intereses en común en el mismo terreno como que les guste el sushi o la música regional. Construye un impenetrable lugar en ese terreno. Hazlo sagrado. Retírate cada vez que los vientos se pongan fuertes o las tardes se hagan demasiado largas. Habla de cosas sin importancia. Piensa poco. Permite que los meses pasen desapercibidos. Pídele que se mude contigo. Déjala que ella se encargue de la decoración. Discutan por cosas ilógicas como por ejemplo, que la puta cortina del baño necesita cerrarse para que no se junte el moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Empieza a darte cuenta.

Imagínate que probablemente te vas a casar con ella porque ya perdiste mucho el tiempo de todas maneras. Llévala a cenar al piso cuarenta y cinco de ese restaurante que está fuera de tus posibilidades. Asegúrate de tener una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que traiga una copa de champagne con el modesto anillo dentro de el. Cuando ella se de cuenta, pídele que se case contigo con todo el entusiasmo y la sinceridad que puedas mostrar. No te preocupes si sientes como que tu corazón se estrellara en un vidrio. Para el caso, tampoco te preocupes si de hecho no lo sientes. Si hay aplausos permite que se estanquen. Si ella llora, sonríe como si nunca hubieras estado más feliz. Si ella no lo hace, sonríe de todas maneras.

Deja que los años pasen desapercibidos. Consigue una carrera no un trabajo. Compra una casa. Ten dos hijos asombrosos. Trata de educarlos bien. Falla frecuentemente. Cae en una aburrida indiferencia. Cae en una indiferente tristeza. Ten una crisis de la mediana edad. Lleguen a viejos. Contempla tu falta de logros. Siéntete por momentos satisfecho pero la mayor parte del tiempo siéntete vacío y etéreo. Siente, cuando salgas a caminar que quisieras no regresar o como si el viento pudiera llevarte. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de darte cuenta que la mujer que no lee nunca hizo temblar tu corazón con una verdadera pasión, que nadie va a escribir la historia de sus vidas, y que ella va a morir también con solo un leve y atenuado arrepentimiento que nada surgió de su capacidad de amar.

Haz eso ¡maldita sea! porque nada jode más que una mujer que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una vida en el infierno. Hazlo, porque una mujer que lee, posé un vocabulario que puede describir el amorfo desencanto que provoca llevar una vida insatisfecha - un vocabulario que analiza sintácticamente la belleza innata haciendo del mundo un lugar de necesaria accesibilidad en lugar de un ajena maravilla. Una mujer que lee tienen un vocabulario que sabe distinguir entre la engañosa y desalmada retórica de alguien que no puede amarla, y la desesperación inarticulada de alguien que la ama demasiado. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi raciocionio insustancial un truco barato.

Hazlo, porque una mujer que lee entiende la sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura vienen en un esporádico pero reconocible intervalo. Una mujer que lee, sabe que la vida no es una gráfica; sabe que hay puntos bajos los cuales llegan con el flujo de la decepción. Una mujer que ha leído entiende el sentido de las pausas irregulares en el titubeo de una respiración de una mentira constante. Una mujer que ha leído, percibe la diferencia entre un esporádico momento de rabia y un constante y arraigado hábito de alguien que, su amargo cinismo lo ciega, lo ciega al punto de no tener razones lógicas, o propósitos y que insiste a pesar de que ella ha hecho sus maletas dándole una despedida renuente y donde ella ha decidido que yo soy puntos suspensivos y no un periodo. Sintaxis que da el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Salgan con una mujer que no lee, porque la mujer que lee sabe la importancia de la trama. Ella podrá seguir la delimitación de un prólogo y la filosa cresta de el clímax. Ella los siente en su piel. La mujer que lee será paciente con los intervalos y agilizará un desenlace. Pero por sobre todas las cosas, una mujer que lee, sabe mejor que nadie el significado de un inminente final. Y está de acuerdo con eso. Ella le ha dicho adiós a un sin fin de heroes con solo una pizca de tristeza.

Sal con una mujer que no lee, porque una mujer que ha leído va a ser la narradora de sus vidas. Tú con la Joyce, tú con Nabokov, tú con la Woolf. Tú en la biblioteca, en el andén del metro, tú en la esquina del café, tú en la ventana de tu habitación. Tú que has hecho mi vida tan malditamente difícil. La mujer que ha leído le ha dado un giro a su vida atascandola de significados. Ella insiste en que tiene una gran narrativa, que su reparto de soporte es colorido, y su tipo de letra es valiente. Tú, la mujer que lees me hace querer ser todo eso que no soy. Pero soy débil y te voy a fallar , porque tu has soñado adecuadamente, con alguien mejor de lo que yo soy. Tu no vas a aceptar una vida como la que describí al principio de este escrito. Tu no vas a aceptar nada menos que pasión, y perfección y una vida digna de ser contada. Así que aquí termino contigo, mujer que lee. Toma el próximo tren al sur y llevate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


Post original de Charles Warnke

You Should Date An Illiterate Girl

Thursday, April 15, 2010

mientras tanto



Termino de bailar, llego a la casa agotada de hacer ejercicio
con mis piernas cansadas y aún palpitantes
miro el celular.

Abro sin ganas el refri,
saco el bote de yogurth  que sólo tiene un poco,
me lo como a cucharadas del bote.
Saboreo lentamente mi cena.
Miro el celular.
Mientras tanto saco del clóset una toalla afelpada 
y me voy al baño caminando como sonámbula
con la cabeza inclinada y con la toalla de almohada.

Miro el reloj,
saco una manga y luego la otra,
dejo caer mi ropa al piso.

Abro la regadera
el vapor rodea el espejo y llena el espacio,
dibujo una carita en el espejo y luego dibujo otra
Entro al chorro humeante de la regadera.
 Dejo que el agua me alacie el cabello, y acaricie mi cabeza
lo cepillo con mis dedos con un shampoo que huele a fresas
y masajeo mi cabeza.
Me tallo cada dedo, cada codo, cada doblez con un exfoliante
que promete oler a fresas & champagne
y que hace cosquillas.


La toalla me recibe con un abrazo
 y enrollo un turbante en mi cabeza
Me embetuno las piernas de un frasquito nuevo
de una crema que huele a canelitas.
jeans o piyama? jeans o piyama?
deslizo la piyama color azul.
Ato el moñito de terciopelo que tiene al frente
completando el look de que pena que me agarras en esta facha
y veo el reloj...

Mientras tanto me siento en la cama,
miro el reloj, miro el celular.
y cepillo mi cabello.
Lo sujeto atrás con una pinza
y me pinto las uñas de los pies de color vino
me los despinto. Muy femme fatale...
Me los pinto de color rosa barbie,
muy cursi...
Me las despinto
Me los barnizo natural.
miro el reloj...

Pongo mis pies recién pintados en un cojín
y miro el reloj, mientras tanto
saco un libro y lo hojeo.
Capítulo tres...
lo hojeo y vuelvo a empezar Capítulo tres...
Apago la luz y dejo sólo prendida la de la lámpara de noche,
me escabullo entre las sábanas
dejo el celular en la mesita y lo prendo.
La luz verde neon ilumina mi cara
lo dejo nuevamente
sigo leyendo, pero es inútil. No asimilo una palabra,
no puedo concentrarme.
Mientras tanto... recuesto mi cabeza en la almohada
y me hago bolita.
Suena el celular
y brinco....
Un mensaje...

la luz del celular ilumina mi cara
"Nena no me esperes me quedo a ver el box"

Cierro el libro,
me alcanzo unos calentadores de colores estilo chimoltrufia,
meto los pies,
apago la luz
y me zambullo en las cobijas.

Friday, July 10, 2009

Mi maldita arrogancia

Alguien murmuró en la sala que se aproximaba, todos guardaron silencio y se acomodaron, yo hice lo propio. Me lo presentaron a él y todas sus credenciales. Me examinó de arriba a abajo e iniciamos una charla sobre diseño. Me preguntó mis credenciales y me recomendó que hiciera una maestría lo antes posible. Me dijo: "No se querrá ver inmiscuida en la obra y en la construcción", esas no son actividades de una dama como usted. Su comentario me pareció ofensivo partiendo del punto de que es parte de lo que actualmente hago. En un momento me hice pequeña en la silla después de aquél interrogatorio.

Poseriormente inició un discurso sobre creatividad y sobre romper paradigmas para lograr un buen diseño, le pregunté si había leído a Norman Potter (con el objeto de ver si me prestaba el libro), me dijo que no, pero me recomendó una película; y me dijo que seguro cambiaría mi visión sobre el diseño y sobre todo lo conocido. Me dijo: por ejemplo ahi esta "el servilletero" o el puente atirantado de Bulnes. -Esas son obras que han desafiado paradigmas. Le pregunté yo Qué pensaba de que una obra como el servilletero pusiera en prioridad la forma sobre la función y le pregunté que si había escuchado la polémica de que en realidad el atirantado era una copia del Alamillo de Calatrava a lo que me contestó con aires de quien lo ha visto todo, que uno en realidad no innova, y que ya todo está hecho. Lo importante es ser diferente de la mayoría. Me dijo que los arquitectos teníamos una manía de hacer cosas cuadradas cuando podíamos hacer cosas curvas o más ingeniosas. Fue entonces que entendí que no valía la pena discutir. El resto de la plática sonreí y asentí, buscando algún sarcasmo en sus palabras. Pero no, estaba limpio.
Al terminar la plática me dijo que le agardaba conocer personas que compartieran su pensar. La verdad es que el resto de la plática no intervine, él sólo escuchó el eco de su voz, volví a sonreir claro, pero con sarcasmo. Él no lo notó. En el fondo veía la imagen de mi papá manejando y voltéando al asiento de atrás con una mirada de desaprobación moviendo la cabeza en negativa y diciéndome -Chipis no puesdes ser así de criticona, tú no eres superior a nadie, mientras yo le decía: -Pero tú lo escuchaste, yo no he dicho nada...

Wednesday, March 14, 2007

Designios divinos


-Au métro Sèvres-Babylone, j'ai vu un grafiti étrange : " Dieu a voulu des inégalités pas des injustices " disait l'inscription. Je me suis demandé qui était cette personne si bien informée des desseins de Dieu.


En la estación de Sèvres-Babylone vi un extraño graffiti: "Dios quiso desigualdades, no injusticias", decía la inscripción. Me pregunté quién sería esa persona tan bien informada de los designios de Dios.

Michell Houellebecq. Ampliación del campo de batalla.